Bajo regazo de la madre excelente...
Paek Jong Suk de 80 años de edad, honrada con el Premio de Honor de la Madre Comunista, tiene 3 hijos.

Su primogénita, doctora y candidata a profesorado, es investigadora de la Universidad Tecnológica Kim Chaek, el primogénito, funcionario de la Academia Estatal de Ciencias, y la segunda hija, profesora de la Universidad Músico-Coreográfica Kim Won Gyun de Pyongyang, que tiene el grado de licenciada.
"Presté atención a conducir a mis 3 hijos a hacer aporte al desarrollo científico-técnico del país, porque la nuestra es la familia de científicos. Y con la idea de que yo misma debía ser ejemplo para que mis hijos cumplieran con toda su obligación, no dejé de dedicar a la educación durante 35 años."
Su suegro era académico en matemática y su marido, doctorado, trabajó como jefe de sala de la Academia Estatal de Ciencias hasta cumplirse 70 años de edad.
Aun asistiendo al marido científico y a 3 proles, ella fungió como maestra, jefa de cátedra y decana en la Escuela de Arte de Phyongsong y recibió hasta el grado de candidata a profesorado.
Ello hizo a sus proles percatarse del auténtico sentido de la vida y patriotismo.
Bajo los beneficios del régimen socialista, ellos se graduaron del curso universitario y del doctorado tal como deseaban y hoy manifiestan cada cual propia alta capacidad en sus puestos laborales.
La primogénita hizo de su aula la de inventores y de laureados con el Premio de Investigación Científica de Estudiante Universitario y tiene antecedente de haber ocupado el primer lugar en el simposio nacional sobre métodos pedagógicos.
El hijo recibió hasta el certificado de reconocimiento del estimado camarada
La segunda hija participó en el Concurso Individual por el Premio Artístico 16 de Febrero que es un certamen nacional de alta categoría, ya en su época de estudio, y se ocupa hoy de la formación de reservas artistas al igual que su madre.
Para las madres no existe mayor placer que ver crecer a sus hijos como fidedignos pilares del país.
Paek Jong Suk afirmó que no termina su obligación materna aun después de casar a los proles y recordó lo sucedido cuando la primogénita redactaba la tesis doctoral.
"Dado que recibió el grado de candidata a profesorado y desempeñaba un cargo social, mi primogénita se negaba a redactar la tesis de doctorado. Pero, se lo recomendé, en bien del desarrollo del país.
Me parece que la redacción duró 5 o 6 años. En ese proceso hubo muchas dificultades y pruebas. Entonces la estimulé diciendo: 'Uno no debe renunciar la decisión optada una vez. ¿No sabes el refrán: quien mucho abarca, poco aprieta? Si uno desiste de lo iniciado por costarle mucho trabajo, debe acabarlo otro. Eso es impermisible. Dicen que el hombre deja sus huellas de vida. Pero, ¿qué es lo que debes dejar? Serán tus conocimientos. No es justo retrocederte en busca de la comodidad personal.'"
De este modo, ella enseñó a sus hijos a trabajar con sinceridad en bien del país y a no desviarse del camino de la vida humana. Tales esfuerzos sirvieron como algo útil para la mejor formación de ellos.

"Dicen que la madre comunista es objeto de la admiración y envidia del mundo.
Es la obligación de la madre parir y criar a los hijos. Sin embargo, el país lo considera loable y exalta la formación de sus hijos como científicos y educadores...
Soy anciana ya ochentona, y ¿qué aporte podría hacer más al país? Pero, cumpliré con toda mi obligación materna para que mis 3 hijos sean fieles a la misión asumida hasta último momento de la vida."
Los descendientes formados bajo el regazo de tales madres excelentes legarán a la generación venidera el bastón de la fidelidad y patriotismo, que se transmitirá a la siguiente. De este modo se construye el futuro de la patria.
Es por esta razón que nuestras madres se llaman primeras constructoras del bello porvenir.