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Con el amor maternal
  En ocasión del Día de la Madre, 16 de noviembre, Kil Kum Sun, directora de la Escuela Primaria n°. 4 de Pyongyang, goza de la felicitación de sus hijos y discípulos.
 


  Sus discípulos recuerdan que sintieron de ella el amor materno, en la infancia carente aún de los conocimientos del mundo.
  La maestra del mismo plantel, Kim Ju Gyong, dijo que nunca olvidaba la época de su estudio en esa escuela y añadió.
  "Un día, cuando yo me dedicaba al estudio junto con mis colegas en el traspatio del colegio, la directora nos vio de paso. Yo estaba inquieta por la noción de que cometimos algún error. A la sazón escribíamos en la hoja rayada. La directora indicó que las letras eran mayores que los marcos y que debían ser bien encuadradas en ellos. Y las borró y nos enseñó a escribirlas. Ello fue un motivo que nos hizo ver algo afectuoso en ella a quien consideraba muy rigurosa y temible. No puedo olvidar aún ese suceso de hace decenas de años.
  Aun hoy leo el atento amor maternal en su fisonomía y ojos. Por la noche del día en que yo imparto lecciones, la directora Kil las evalúa sin falta. Ella me enseñó ayer a escribir bien pero hoy, a educar a los alumnos con buena metodología."
  Los pequeños que estudiaron ayer en esa escuela primaria se dedican hoy a la educación, tomándola como ejemplo del auténtico educador.
  Kil Kum Sun, después de haberse graduado del Instituto Superior de Maestros de Pyongyang, se dedicó a la enseñanza durante 15 años en la Escuela Primaria Kim Song Ju y trabaja como directora de la Escuela Primaria n°. 4 de Pyongyang durante 25 años.
  Ella no considera trivial el curso primario, sino como primer y gran proceso de la enseñanza obligatoria general de 12 años para formar como talentos a los niños. Con la ambición de transformar su escuela como modelo nacional en la mayor formación de los talentos, hizo tesoneros esfuerzos por mejorar la capacidad profesional de los maestros e inventó mucho mejores métodos didácticos.
  Los educadores deben ser modelos al igual que la madre debe serlo en todos los aspectos para formar bien a sus proles, señaló ella y afirmó:
  "Yo considero siempre como mis hijos tanto a las educadoras, como a los escolares. Hay que tratarlas como propias hijas e inculcar en su mente el amor a la patria. Entonces, ellas pueden formar a sus alumnos como pilares capaces de sacrificarse por el Líder y la patria. Cuando los alumnos se hacen talentos excelentes, fidedignos pilares del país, merecemos el vocativo de maestro."



  Hace decenas de años, los visitantes extranjeros dijeron con admiración que son enormes los méritos de las maestras de ese plantel en preparar a los escolares como talentosos poseedores de ricos conocimientos, nobles virtudes y robusta constitución física. Al escucharlos, la directora Kil señaló que ello era la manifestación patriótica para ellas.
  Ella participó en la 14ª Conferencia Nacional de Pedagogos y otros eventos de importancia estatal y vive en el barrio Kyongru llamado aldea de los patriotas.
  Kil Kum Sun, honrada con el título Patriota Benemérita Socialista, se dedica hoy también a la enseñanza, atendiendo a los escolares y educadoras con el afecto maternal.