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Sueño de niña taekwondoca
  El primero de enero se ofreció en el Palacio de Escolares y Niños de Mangyongdae de Pyongyang la función de niños y escolares en saludo al año nuevo 2024, bajo la presencia del estimado padre Mariscal Kim Jong Un.
  Aquel día, él se encontró con 17 ejemplares miembros de la Organización de Niños. Entre ellos se encontraba una niña vestida de uniforme de Taekwondo. Era precisamente Jang Song Yong, alumna del segundo año de la Escuela Secundaria Alta de Jongphyong del municipio Phyhongchon.



  Ella comenzó a practicar el deporte a los 10 años de edad en el círculo de Taekwondo.
  A la edad de 13 años, se ingresó en la escuela del Conjunto de Taekwondo de la ciudad Pyongyang.
  A la sazón, ella soñaba con hacer flamear la bandera nacional de color azul marino y rojo en la escena internacional y ver de cerca al estimado padre Mariscal Kim Jong Un.
  Para hacerlo realidad, ella pasó los días de intenso entrenamiento. Redobló los esfuerzos con el fin de eliminar propia debilidad en ágil transición a los movimientos de enlace, respecto a su buena preparación física. Se afrontaba a veces a los momentos de debilidad espiritual a causa del demasiado cargo físico.
  Pero, lo superó con la fuerza de la voluntad.
  Por tal tenacidad y pasión, ella se sobresalió pronto en el interior del país y llegó a conquistar 4 medallas de oro, una de plata y la cinta triunfal en el 22° Campeonato Mundial de Taekwondo, efectuado el año pasado.





  Con tal orgullo, ella participó en la función por la acogida del nuevo año.
  Enterado de tal éxito, el estimado padre Mariscal le preguntó la edad y vio los movimientos de su técnica especial, aplaudiéndole.
  Song Yong dice:
  "Me parece que todavía estoy soñando. No sabía que mi deseo se haría realidad. En aquel entonces, dije: 'Padre Mariscal, me entregaré con más afán al ejercicio de Taekwondo para obtener más las medallas de oro en los juegos internacionales.'
  Al escucharme, él aplaudió de nuevo, formulándome mejores votos por mi porvenir."
  Kong Chun Hwa, su madre, afirma:
  " Me felicitaron mucho cuando mi hija ocupó el primer lugar en la competencia internacional y ella se encontró con el padre Mariscal el primer día del año nuevo.
  ¿Acaso habrá mayor alegría que esto?
  Pero, por una parte, me sentía culpable.
  No me digan que yo crié a mi hija como tal.
  Song Yong ha podido hacer realidad propio sueño bajo los beneficios del agradecido régimen socialista."
  Con el objetivo de hacer flamear en lo más alto del firmamento del mundo la bandera nacional de color azul marino y rojo, ella se dedica febrilmente hoy también a los ejercicios.
  Es porque ello se procede a abrillantar el honor de la patria.