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Novela corta "3 años, 30 años" (1)
  Nosotros los tres estábamos sentados en el aula en construcción. ¿Aula? Todavía era difícil llamarla como tal. Desde luego, estábamos sentados no en las sillas lustrosas, sino sobre los bloques de hormigón.
  Hace casi media hora, nosotros -dos militares desmovilizados y un graduado del curso secundario- nos conocimos, nos entablamos los lazos de estudiar en la misma clase durante 3 años venideros.
  Es porque éramos los únicos varones si las jóvenes eran 22.
  Terminada la matriculación rutinaria y publicada la lista de la clase, salimos afuera por la puerta principal, envueltos en un humor indescriptible. Han Chol Myong, de la nariz abultada, nos propuso recorrer el edificio universitario que estaba en construcción, guiándonos a este lugar, que a lo mejor fuese un punto para presentarnos...
  Fui el primero en dirigirles la pregunta.
  "¿Cómo os habéis matriculado en el Instituto Superior de Maestros?"
  Tal vez fuese vana esta pregunta en caso de otro colegio, pero para nosotros, no.
  Alguien dijo que en los documentos del Ministerio de Enseñanza suele leerse la frase "desde el instituto superior pedagógico hasta el de maestros". Por eso, al llamarlo, algunos charlatanes ponen la preposición "hasta" ante su denominación.
  Fuera de tal orden o circunstancia insignificantes, es cierto que en el instituto superior de maestros frecuentan en general las jóvenes y se les aviene más. Por lo visto, los estudiantes varones tendrían propio motivo para estudiar aquí, como yo.
  "Yo, sí, no tuve otro remedio, pero, ¿para qué están aquí ustedes siendo militares desmovilizados?"
  El menor con los espejuelos fulgurantes en sus ojos echaba vista inquieta hacia los contornos y respondió con la pregunta, como si esperara la oportunidad.
  "Te llamas Hak Son, ¿verdad? ¿Viniste a este instituto por tu propia voluntad?"
  Las mejillas de Hak Son se pusieron enrojecidas como la manzana silvestre por el ambiente no acostumbrado. Haciendo subir los lentes con una mano, él esbozó una leve sonrisa embarazosa.
  "No. Aspiré matricularme en un colegio central, pero fue desaprobada mi petición. Fueron demasiadas bajas las notas de la asignatura de deporte, respecto a las otras. Por eso aquí... De todos modos, este es también el instituto superior."
  Su razón era muy sencilla de lo que se suponía.
  Dirigí la mirada atenta a la cara de Hak Son, bonita como la de muchacha. En sus ojos que le hacían más cándidos y honestos, aunque no sabía si se debía a los espejuelos, resplandecía de vez en cuando el fulgor de la inteligencia, que emitían los cerebros sagaces. Además, ¡cuán sonora era su voz! A mi parecer, le convendría dedicarse a la educación, en todos los aspectos, si bien no era diestro en los ejercicios en la barra fija.