Novela corta "3 años, 30 años" (17)
Después de 30 años...3 años después nosotros nos graduaremos de este instituto superior.
Es un lapso no largo.
Sin embargo, cuanto aprendamos y consolidemos en este período, determinará el futuro de la patria, por lo menos, después de 30 años.
Entonces, recibiremos el verdadero certificado de notas que nos dará la patria madre.
Aunque los discípulos puedan olvidar a nosotros, ordinarios maestros que les dan la enseñanza primaria en su niñez, la patria, el padre Mariscal conocerá nuestro nombre, nuestra realidad...
Poco después, tuvimos el honor de retratarnos como recuerdo junto con el estimado padre Mariscal, yo y mis condiscípulos como Chol Myong, Sol Mi, Hak Son y Un Ae.
Bajamos las manos alzados vitoreando y enderezamos la postura, secando las mejillas mojadas por las lágrimas. Y dirigimos al mismo tiempo la mirada hacia un lugar.
Lo que miramos con la presencia del padre Mariscal no fue el lente de la cámara, sino el radiante porvenir de mi patria.
*
El último día de enero es el cumpleaños de mi madre.Vino Sol Mi.
Lo más sorprendente fue que la acompañaba el galán doctorando de que había hablado Hak Son.
"¡Cuánto me alegra verte, Il Jin!"
Mi madre se mostró muy complacida.
"Maestra, ¡feliz cumpleaños! Pero, la última tarea que usted me dio, no fue fácil de cumplir, de hecho."
"No tuve otro remedio. Todo eso fue culpa mía. Il Jin, te pido la ayuda a Sol Mi en vez de mí."
Supe hace poco que ese doctorando salió excelente en la matemática más que en la música desde el curso primario.
Quizás mi madre habría acudido a ver a su antiguo discípulo y pedido a él la asistencia al estudio de Sol Mi, sin que nadie supiera.
El alma de mi madre estaba aún en su anterior puesto docente...
Sol Mi le obsequió el boceto a lápiz, hecho por ella misma.
La mujer aparecida en su obra, aunque se torpe, se asemejaba o no a mi madre. Pero, el dibujo me admiró mucho.
"¡Qué expresivo! ¿No te lo parece, madre?"
Ella lo miró un rato y esbozó en su rostro una sonrisa significativa.
"Parece que sí. Pero, ¿soy tan joven como esta mujer? ¡Mira! Tiene hasta el puntero en la mano delante de la mesa de educador."
Los ojos redondos de Sol Mi se llenaron de lágrimas.
"Maestra, usted está de veras tal como estaba, como cuando me enseñaba..."
Me agarró el corazón la emoción inenarrable.
Era joven la madre en el cuadro.
A mi parecer, mi madre misma es no menos joven que en la obra pictórica. Es natural que no envejezca quien vive para el futuro.
Fin