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Orgullo de la mujer coreana
  En la parte céntrica de la capital Pyongyang se alza la escultura de bronce Chollima como símbolo del espíritu de Corea.



  Dos jinetes que corren a galope hacia el futuro y representan al pueblo coreano; de entre ellos una es la mujer.
  La campesina con un haz de arroz entre sus brazos representa a la heroica coreana que impulsa el vigoroso avance de nuestro Estado, al igual que el hombre.

Méritos anotados en la historia de más de 70 años

  Como planta cuya mayoría de trabajadores es la mujer la contamos primero la Fábrica Textil Kim Jong Suk de Pyongyang.
  En el transcurso de más de 70 años, nacieron de esta industria 17 heroínas, 9 tejedoras beneméritas y 13 ameritadas patrióticas socialistas. Se hallan también diputadas a la asamblea popular a todos los niveles, incluso a la APS.
  Mun Kang Sun, jefa del Taller de Toalla, se ha hecho heroína en la edad de flores.

 

  "Yo pensaba que el héroe debe ser una persona especial. Por eso, nunca imaginaba que podía ser heroína yo, una simple tejedora.
  El país me instruyó y confió una unidad a mí con dos hijos y en cada oportunidad me da a conocer a todo el país.
  De veras existe mi felicidad de hoy, gracias al agradecido régimen socialista que aprecia, exalta y beneficia a nosotras, las mujeres."
  Esta fábrica, aunque es el centro productivo, cuenta hasta con la casa cuna y el jardín de infancia, además del moderno establecimiento de servicio público de higiene y albergue.
  En este centro laboral dispuesto de todas las condiciones, las trabajadoras se enfrascan en el cumplimiento de sus tareas, sin preocupación alguna.
  Este año también nacieron ya una cumplidora del plan bienal y más de 110 cumplidoras del plan anual.
  Entre ellas figura la Tejedora Benemérita Ri Myong Sun, conocida en el país como prototipo de la época al haber producido el tejido de 2 400 km de longitud, recorriendo durante 25 años, la trayectoria de gira de 400 mil km de distancia, equivalente a dar 10 vueltas a la Tierra.
  "Yo estaba presa en la única idea de tejer mucho que nadie. De este modo me dediqué a tejer durante 32 años. En reconocimiento de esta gesta mía, el país me honró con los títulos de Tejedora Benemérita y Ameritada Patriótica Socialista.
  De hecho, cuanto más trabajamos, tanto más nuestro régimen socialista nos prodiga honor y dicha."
  Entre directivos partidistas y administrativas no son pocas las féminas.
  Mun Kyong Sil, jefa del Taller Combinado de Hilandería de Fibras Químicas, es una de los 5 jefes de taller y diputada a la Asamblea Popular del municipio Songyo.
  En febrero último participó como delegada en el 9° Congreso del Partido del Trabajo de Corea.
  Ella guió a su colectivo a cumplir antes que nadie el plan del primer semestre. En su taller nació la primera cumplidora del plan bienal y más de 40 alcanzaron la meta anual.
  Durante casi 40 años de su servicio en la fábrica, cursó hasta la educación universitaria, gracias al sistema de estudio sin abandono del trabajo.
  "Comencé a trabajar en esta fábrica a la edad de 17 años y me exaltan como jefa de un taller combinado, diputada a la Asamblea Popular municipal con la misión de atender la vida de la población local y delegada del glorioso 9° Congreso del Partido del Trabajo de Corea. Todo ello es inimaginable al margen de nuestro agradecido régimen socialista que exalta de modo activo a nosotras, las mujeres."

A sus anchas tanto el sueño como la esperanza

  Ri Ye Rim, directora del Centro Doctoral del Instituto Superior de Tecnología de Computación de Pyongyang, es una de las autoridades de la esfera de la inteligencia artificial de nuestro país.
  Ella, mujer cincuentona, se ha hecho doctora a los 30 años de edad y profesora titular a los 40.

 

  Dedicarse a la enseñanza fue el caro sueño y esperanza que abrigaba desde niñez.
  Ya en la época de estudiante se destacó en la invención y durante 10 años de su dedicación a la educación, demostró propio talento con 2 invenciones y más de 10 programas valiosos.
  Además, creó y generalizó en su colegio un nuevo método didáctico de elevar aún más el nivel de conocimientos de los estudiantes.
  Sus discípulos la siguen y respetan mucho, por poseer ricos conocimientos del dominio de especialidad y sobresaliente facultad profesional.
  Hoy también como directora del Centro Doctoral, pasa los días ocupados con la misma pasión e ímpetu investigativo que en la época de educadora novata.
  "Al echar una mirada retrospectiva, puedo afirmar que logré todo mi sueño y deseo.
  Alcancé el deseo de aprender la tecnología informática y me hice educadora tal como deseaba. Y recibí los títulos de doctora y profesora.
  Nunca estaba marginada por ser la casada y antes bien, viví en el ambiente de tratar con preferencia y respeto a las mujeres.
  Hacer aporte a la prosperidad nacional con los conocimientos es el orgullo y la felicidad para mí."

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  Lo que las coreanas conservan en lo hondo de su corazón es la noble concepción de que existen su destino y la felicidad familiar, precisamente gracias a la patria socialista. Profundamente conscientes de ello, ellas dedican sin ahorro su sudor patriótico en sus puestos de trabajo.
  Entre ellas se ven funcionarias que trabajan con gran abnegación en bien del pueblo, científicas afanosas, deportistas que hacen flamear la bandera nacional en las escenas internacionales e innovadoras laborales de las fábricas y campiñas.










   
  Esta realidad se ha originado del día significativo, 30 de julio de 1946, en que se promulgó la Ley sobre la Igualdad de Derechos del Hombre y la Mujer.
  Desde entonces, la posición y el papel de las féminas se han cambiado de modo radical  y las enormes proezas realizadas por ellas, están anotadas en la historia de nuestra patria.
  El estimado camarada Kim Jong Un está convencido de que cuanto más se elevan la posición y el papel de la mujer, tanto más se acelera el desarrollo del Estado y se afianzan la armonía y la unidad de la sociedad.
  Por tenerlo en gran estima, las coreanas harán gala de su dignidad y poderío, propios de la poderosa fuerza que impulsa una de dos ruedas de la carreta de la revolución.