Nueva vida que trajo la liberación
La liberación del país proporcionó muchos beneficios a los coreanos.
Se estableció el auténtico poder popular y se llevaron a cabo las reformas democráticas a favor suyo.
Como su primer eslabón se promulgó la Ley de la Reforma Agraria.
En aquel entonces, los agricultores ocupaban la mayoría de la población nacional. A ellos, que otrora fueron objetos de las humillaciones y desprecio a causa de no poseer propia propiedad a labrar, se les distribuyó gratis la tierra. De esta manera se hizo realidad el viejo deseo de los campesinos de cultivar a sus anchas su tierra.




Se publicaron también una tras otra las leyes del trabajo, de la igualdad de los derechos del hombre y la mujer y de la nacionalización de principales industrias.
Gracias a tales medidas democráticas y populares, los campesinos y trabajadores se convirtieron en dueños de la tierra y fábricas, y hasta las mujeres que estaban humilladas por normas feudales llegaron a gozar de la nueva vida, como dignas dueñas del país, con los mismos derechos que el hombre.

El régimen electoral popular y democrático aseguró a nuestro pueblo la auténtica libertad política y derechos. Todos los ciudadanos llegaron a participar en la edificación del Estado con el derecho a elegir y ser electo.
El pueblo coreano, hecho digno dueño del país, escribió en esta tierra la historia de la construcción de la nueva patria.
Todo el pueblo se alzó en respuesta al discurso pronunciado por el gran Líder
La clase obrera de Kangson restauró en corto lapso de tiempo la acería y sacó la primera colada en diciembre de 1945, aunque los japoneses cacarearon que con la fuerza y técnica de los coreanos sería imposible rehabilitarla en 10 años. Y los pyongyangneses concluyeron en 55 días la tremenda obra de canalización del río Pothong, la que los imperialistas no pudieron acabar ni en 10 años, aun con la movilización de 3 millones de personas. Se inauguraron de manera sucesiva las fábricas y empresas y los campesinos acogieron abundante cosecha.
El primero de octubre de 1946, nació la Universidad
Se transformaron tanto las personas como montes y ríos y se rebosaron por doquier alegres risas y cantares.
Todo esto fue la muestra de la auténtica vida que el pueblo experimentó junto con la liberación nacional y la orgullosa fisonomía de la nueva Corea.