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Gran Madre-PTC
  Al igual que quienquiera ama a su madre, nuestro pueblo se enorgullece ante todo el mundo, de estar guiado por el Partido del Trabajo de Corea, llamándole madre.

Nuestra madre con muchas proles

  Nuestra madre forma magníficamente a decenas de millones de hijos de esta tierra.
  Entre ellas se hallan las hermanas de Han Dong Suk, directora de la Escuela Primaria de Jungdok de la ciudad Phyongsong, adjunta al Instituto Superior de Maestros de Phyongsong de la provincia Phyon-an del Sur.
  Han Dong Suk viene ocupándose de la enseñanza durante decenas de años desde la época de muchacha.
  Con el deseo de corresponderse a los favores del Partido de haberla formado como educadora tal como deseaba, aunque nació en una familia ordinaria, ella dedicó toda su inteligencia y pasión a la labor educacional.
  El Partido la honró con los títulos Maestra del Pueblo y Patriota Benemérita Socialista.
  Su hermana menor Han Dong Son es la autora de muchas obras poéticas amadas por nuestro pueblo, entre ellas se destacan las epopeyas largas "El cielo del sol", "Gran guardián" y "Sauce verde".
  Sobre todo, la obra "El cielo del sol" ha sido laureada con el Premio del Pueblo.
  Ella que tenía excepcional apego a la poesía se ha hecho hoy escritora militar y directiva de creación literaria.
  Todo ello se debe al PTC.
  Esas hermanas fueron invitadas a los festejos del octogésimo aniversario de la fundación del PTC en octubre del año pasado y tuvieron el honor de participar en el 9° Congreso del PTC en calidad de delegadas en febrero del presente año.


Han Dong Suk  (hermana mayor)


Han Dong Son (hermana menor)

  Fuera de ellas, bajo el regazo de nuestro Partido, numerosas personas de esta tierra crecen como héroes y doctores.
  Un refrán dice: "Pájaro que dos veces cría, pelada tendrá la barriga."
  Entonces, ¡cuánto costará criar a decenas de millones de hijos de esta tierra!

Nuestra madre con muchas preocupaciones

  Las madres se preocupan siempre por alimentar mejor, vestir bien y hacer excelentes a sus hijos.
  Nuestro pueblo crece bajo la atención afectuosa y benévola del Partido desde que nace.
  Está presente el cordial amor del Partido madre tanto en los alimentos lácteos que los pequeños toman cada día, como en los uniformes, carteras, cuadernos y lápices de los escolares.

 


  También, no es sino nuestro Partido que no concilió el sueño en la noche por la preocupación de los habitantes damnificados por las calamidades naturales, compartió con estos la pena y la alegría y les ofreció las condiciones mejores que las anteriores.
  Es también nuestro Partido que ofreció mejores viviendas a quienes tenían problema de techo.
  De veras, son infinitos los trabajos hechos por nuestro Partido en bien del pueblo.

 


  Gracias a la conducción de nuestro Partido madre, se extiende la nueva época en que se incrementan poco a poco las creaciones hechas en beneficio del pueblo y se opera la metamorfosis local.
  Su orientación llega a todos los rincones donde la población vive, como los rayos del sol y el aire.
  Bajo los desvelos de la madre crece la felicidad de sus proles.

  Todo el mundo conoce muy bien de la situación en la zona de Gaza de Palestina a cuya población se impone toda clase de las desgracias.
  ¿Por qué se engendra tal situación tenebrosa?
  Precisamente se debe a no contar con la gran madre, protectora de su vida, aunque sí la madre que la parió.
  Por eso, ellos pierden propios nidos y seres queridos.
  Nuestro pueblo está firmemente convencido de que el PTC es la gran madre sin igual en este mundo.
  El hijo nunca traiciona a su madre.
  Es el ardiente anhelo de decenas de millones de hijos de este país depositar propio destino en el regazo del Partido, madre tan magnífica y grande, y seguirlo de modo invariable, aunque nazcan cien veces.