Estimados delegados:
El IX Congreso del Partido del Trabajo de Corea va a concluir sus labores tras debatir y decidir con responsabilidad todos los puntos de la agenda que ha abordado.
El evento, la novena edición en la historia de nuestro Partido, ha tenido lugar bajo la gran atención dentro y fuera del país porque coincide con un periodo de la marcha vigorosa de nuestra construcción socialista y los cambios violentos de la situación política mundial.
Nuestros millones de militantes y el pueblo entero han apoyado de forma incondicional el trabajo del congreso dedicando esfuerzos creadores y laborales más intensos y dirigiendo su alma de lealtad y patriotismo a este sagrado local de balance de la gran lucha que hemos librado en los últimos cinco años.
El mundo entero concentró su atención en qué estrategia revolucionaria y orientación de lucha presentaba el Partido del Trabajo de Corea y en qué nueva altura desea llevar adelante su causa.
El cónclave ha logrado lo que deseaba gracias a todos ustedes, compañeros delegados, quienes bien conscientes de la esperanza del Partido y el pueblo, han cumplido sus tareas con la máxima seriedad y sentido de responsabilidad.
En definitiva, analizamos que hemos obtenido éxitos que deseábamos en todas las labores y el programa del congreso.
Este ha sido el gran balance de una lucha realmente ardua y representa el comienzo de una nueva trayectoria.
Reitero mi agradecimiento a todos los delegados quienes en representación de todas las organizaciones y miembros del Partido, dedicaron unánimemente sus esfuerzos sinceros, activos y responsables al exitoso debate de los puntos de la agenda.
Aprovecho esta oportunidad para extender mi cordial agradecimiento a todos los militantes, todo el pueblo y todos los oficiales y soldados de nuestro Ejército quienes con su típica disposición de sostener al Partido con invariable lealtad y firmeza han asegurado el éxito del congreso infundiéndole gran aliento y energía.
Compañeros delegados:
Esta ha sido una cita importante para hacer más favorable la coyuntura actual del Partido y la revolución y llevar a una etapa superior nuestro empeño de lograr el desarrollo gradual y estable en todos los quehaceres estatales y fomentar el bienestar del pueblo.
A través del evento analizamos y revisamos con acierto los éxitos y las experiencias del periodo del que rendimos cuenta, con lo cual comprobamos la justeza de nuestra idea y causa y el buen rumbo que toman nuestras labores, así como nos convencimos firmemente de que podemos extender los éxitos en nuestros futuros planes y trabajos.
Sobre todo, aclaramos tareas y metas en todas las esferas como la política, la economía, la defensa y la cultura y expusimos detalladamente las maneras de su cumplimiento. En virtud de ello, hemos afianzado el poderío de nuestro Estado en su conjunto y hemos podido acelerar con más ánimo la lucha por el desarrollo integral del socialismo.
Es de vital importancia la garantía de elevar la capacidad de mando y combate del Partido a tono con la exigencia de la línea de construcción partidista en la nueva era y la demanda innovadora de esta fase de lucha más intensa.
Los éxitos de trabajo en este evento que han señalado la nueva meta para el futuro de la revolución coreana constituyen la muestra de la clara conciencia de la misión referente al destino y futuro de la patria y el pueblo, así como la demostración de nuestra fuerza y confianza que engrandecen en las vicisitudes.
Por todo ello, el presente congreso partidista resplandecerá como acontecimiento político que coloca otro hito en la sagrada historia de lucha por el fortalecimiento del Partido y el avance victorioso de la edificación socialista.
Compañeros delegados:
Una vez más tenemos por delante la seria lucha de reforma y transformación que debemos librar ineludiblemente en el avance a la sociedad ideal que verifica plenamente la independencia de las masas populares.
Es una lucha imprescindible en que hemos de cumplir con decisión tareas y planes de una magnitud sin precedentes.
Pero nuestro camino está claramente trazado y tenemos todas las posibilidades de ganar.
En el mundo actual, complejísimo y plagado de cambios bruscos inauditos, no vacilamos en absoluto y marchamos con plena confianza hacia el desarrollo integral del socialismo, con la atinada estrategia de la construcción estatal y por el correcto camino de la revolución, lo cual colma de orgullo y honor a nuestro Partido y pueblo.
Los planes de largo alcance y las tareas de lucha indicados por este congreso imbuirán de convicción, optimismo, fervor patriótico e ímpetu a todos los miembros del Partido y demás habitantes y los alentarán, cual bandera, a registrar nuevos milagros e innovaciones en todos los frentes de la revolución y construcción.
Compañeros:
La idea y el espíritu esenciales del noveno congreso del Partido es, en una palabra, consolidar los éxitos de la lucha en que abrimos la era del desarrollo integral y obtener frutos mayores en una etapa más alta.
El evento se permea de la idea y el espíritu de consolidar las conquistas del periodo que revisamos como bienes de la patria, la revolución y el pueblo y mejorar y desarrollar sustancialmente todas las esferas.
Nos corresponde enarbolar esa idea y espíritu como bandera de la lucha y el avance, plasmarlos invariablemente en la práctica revolucionaria, abrir una nueva era dorada del fortalecimiento de todo el Partido y dar gigantes pasos de avance en todos los sectores como la economía, la defensa nacional y la cultura.
Particularmente, debemos cumplir cabalmente cada año el nuevo Plan Quinquenal y hacer de este proceso una sucesión de resultados convincentes, alentadores, significativos y enorgullecedores.
El nuevo Plan Quinquenal definido por este congreso, que persigue el objetivo de ampliar y profundizar la lucha por el desarrollo integral del socialismo, nos plantea como exigencia con qué concepción ideológica y actitud debemos trabajar y qué éxitos prácticos debemos lograr para el Partido y el pueblo.
El cumplimiento de esa tarea sumamente importante y responsable le incumbe a todos los delegados aquí presentes y al órgano de dirección del Comité Central del Partido recién elegido.
Los mismos delegados participantes en el congreso que conocen mejor que nadie su idea y espíritu y han aprobado directamente su resolución en reflejo de la confianza y esperanza de toda la militancia y población, se pondrán a la cabeza de la nueva lucha histórica.
Todos los delegados tomarán este momento como el comienzo de un bregar y esfuerzo más denodados, trabajarán con tesón en la primera línea por materializar la resolución del IX Congreso del Partido y desempeñarán el papel principal en los puestos de trabajo y defensa.
Las actividades de los miembros del órgano de dirección del Comité Central del Partido que forman el núcleo de nuestro Partido y Estado deben ser siempre acertadas, responsables y emprendedoras. Hoy son incomparablemente grandes la demanda y la expectativa de la patria, la revolución, los militantes y el pueblo.
Todos los miembros del órgano de dirección recordarán en todo momento el juramento que han hecho ante el congreso y la importantísima misión que asumen, se responsabilizarán de las labores del Partido y el Estado y durante el noveno período mejorarán constantemente sus respectivos sectores, regiones y ramas e imprimirán nuevos avances en ellos.
Las organizaciones partidistas, Estado Mayor político de respectivos sectores y unidades, realizarán de forma más sustanciosa y con frescura las labores organizativas y políticas encaminadas a materializar la resolución del congreso.
Elaborarán por años, prolija y acertadamente los planes de lucha del siguiente lustro recurriendo a la inteligencia colectiva de los militantes, intensificarán la dirección partidista y política para poner de pleno manifiesto la fuerza espiritual y creatividad de las masas y de tal forma alcanzarán sin falta las metas.
Sobre todo, desde en este año, el primero de la materialización de la resolución del congreso partidista, cumplirán infalible y exitosamente los planes redoblando el ánimo y la combatividad y así abrirán sin falta la brecha para el cumplimiento del Plan Quinquenal.
En pleno apoyo al programa de lucha presentado por el IX Congreso del Partido, redoblemos todos el ánimo para entrar con ímpetu en una época de nuevos cambios trascendentales que escribirá otra página en los anales de la prosperidad nacional.
La clausura de esta cita que pronto voy a declarar será el preludio del ambicioso Plan Quinquenal y el disparo que anuncia el inicio de la tensa lucha del 2026.
Compañeros delegados:
Alcémonos con la férrea voluntad, convicción, seguridad y confianza en aras de la eterna prosperidad de nuestra gloriosa patria, la República Popular Democrática de Corea, y el bienestar de nuestro pueblo.
Firmemente convencido de que las líneas, políticas y resoluciones adoptadas por este congreso se materializarán satisfactoriamente y se producirá un nuevo cambio histórico en el desarrollo de nuestro Partido y revolución y en la construcción socialista gracias al renovado ímpetu revolucionario y lucha audaz de todos los delegados, toda la militancia, todo el pueblo y los oficiales y soldados del Ejército Popular, declaro clausurado el IX Congreso del Partido del Trabajo de Corea.